De la contaduría a la hospitalidad: donde las experiencias también generan resultados
Por: Luis Manuel Rivera
Cuando decidí estudiar la Licenciatura en Contaduría, lo hice convencido de que los números eran el idioma de los negocios. Me apasionaban los balances, los estados financieros y todo lo que implicaba estructurar bien una empresa desde lo contable. Sin embargo, la vida tenía preparado para mí un giro inesperado… y fascinante.
Fue la hospitalidad quien me abrió las puertas a un universo que va mucho más allá de los números. Un mundo donde las experiencias, los detalles, los aromas, la atención, la sonrisa de un colaborador… todo puede transformar una operación financiera en un negocio memorable y rentable.
Ingresar al sector hotelero me permitió entender que detrás de cada porcentaje de ocupación hay historias. Que un RevPAR no es solo un indicador, sino el reflejo de decisiones humanas, de servicios bien prestados, de expectativas superadas. Aprendí que los resultados financieros no se generan únicamente desde una hoja de Excel, sino también desde el lobby, desde la habitación, desde la cocina.
Hoy, después de años de caminar entre la técnica financiera y la esencia de servir, puedo decir que mi formación contable fue el cimiento, pero la hospitalidad fue la inspiración. Me enseñó que los negocios no solo deben ser eficientes… deben ser emocionantes, coherentes, humanos.
A quienes inician su camino en esta industria, les digo con toda certeza: no subestimen el valor de una buena base académica, pero tampoco olviden que los mejores negocios se construyen desde el corazón del huésped y se consolidan en los resultados del balance general.
Hoy, más que nunca, mi propósito es claro: conectar experiencias con rentabilidad, personas con estrategias, y emociones con cifras. Porque esa es, sin duda, la magia de la hospitalidad bien entendida.
Mi sitio web: http://www.luismanuelrivera.com


