Cuando el equipo de ejecutivos guarda silencio. Una gran reflexión

“𝗠𝗶 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗽𝗼 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮.” “𝗠𝗶 𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗻𝗼 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗰𝗶𝗽𝗮.” “𝗙𝗮𝗹𝘁𝗮 𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮.”— 𝗱𝗶𝗰𝗲𝘀.
𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝘃𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗿𝗮í𝘇: 𝗹𝗮 ú𝗻𝗶𝗰𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗽𝗼…𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲𝗱𝗮𝗿𝘀𝗲 𝗖𝗔𝗟𝗟𝗔𝗗𝗢. 🤐

He visto salas llenas de gente que asiente con la cabeza, toma notas impecables y ejecuta todo lo que se les pide… pero ya no piensa, ya no cuestiona y, sobre todo, ya no se involucra de verdad.

Muchos líderes creen que eso es lealtad.
En realidad, es silencio bien educado.

El problema es que el silencio no nace del compromiso, nace del miedo. Miedo a incomodar, a ser etiquetado, a pagar el precio de decir algo que no encaja con la narrativa del jefe y sus «cuates».

Y cuando un equipo aprende que hablar cuesta más que callar, deja de aportar y empieza a sobrevivir.

𝗟𝗮 𝗶𝗿𝗼𝗻í𝗮 𝗲𝘀 𝗯𝗿𝘂𝘁𝗮𝗹: 𝗽𝗲𝗱𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗼𝗺𝗶𝘀𝗼, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗮𝘀𝘁𝗶𝗴𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱. Queremos equipos involucrados, pero reaccionamos mal cuando alguien piensa distinto.
Exigimos resultados, pero cerramos el espacio donde se construyen mejores decisiones o escuchar lo que necesitan.

La lealtad real no es obedecer sin cuestionar.
Es atreverse a decir lo que no se quiere escuchar porque importa el impacto, no la aprobación.

Un equipo leal no es el que guarda silencio en la mesa y se queja en los pasillos. Es el que puede hablar de frente sin miedo, incluso cuando eso incomoda al líder.

Y ahí está la pregunta incómoda que pocos se atreven a hacerse:
¿tu equipo te sigue… o solo aprendió a callarse para no meterse en problemas?

Mario Elsner

Si este mensaje te movió algo por dentro, en https://buff.ly/DRJ9zmF escribo cada semana sobre liderazgo real, silencios que cuestan caro y decisiones que el sistema celebra hoy… pero cobra mañana.

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