Por Luis Manuel Rivera – PowerPeople

Cada vez más comensales y colaboradores se preguntan lo mismo:
¿por qué en algunos restaurantes se descuenta una parte de la propina para cubrir las pérdidas de cristalería, vajilla o utensilios?
Esa práctica —aparentemente “inofensiva” o “justificada”— rompe con dos pilares fundamentales de la hospitalidad moderna:
👉 la empatía hacia el colaborador
👉 y el sentido de pertenencia hacia la marca.
💡 La propina no es un fondo de reposición
La propina se gana, no se descuenta. Es el reconocimiento directo del cliente al esfuerzo, actitud y calidad de servicio de quien lo atendió.
Cobrar un porcentaje de ella para “smallware” (vajillas, cubiertos, cristalería, utensilios) es trasladar al colaborador un gasto que corresponde a la operación del negocio.
Los artículos de operación se desgastan, se rompen y se reponen. Así lo establece la buena práctica contable y la correcta planeación financiera:
son gastos operativos, no deducciones sobre el ingreso del personal.
Un CEO con visión comentó una vez:
“En este negocio no se cobra el smallware…
pero sí se sanciona a quien no lo cuide, como si fuera su casa.”
Esa frase resume una cultura empresarial distinta: educar, no castigar.
Cuando un líder transmite pertenencia, los colaboradores cuidan los recursos sin sentirse explotados. No se trata de descontar, sino de formar conciencia.
Mi reflexión:
Cuidar los costos y gastos no significa trasladarlos.
Si queremos construir equipos comprometidos, debemos actuar con justicia y empatía.
Un colaborador que se siente respetado cuidará la vajilla, la marca y al huésped con el mismo esmero.
“El liderazgo en hospitalidad no se mide por cuánto ahorras,
sino por cuánto inspiras a cuidar lo que es de todos.”
— Luis Manuel Rivera – PowerPeople
¿Deseas que te prepare también una imagen vertical con fondo azul cobalto, dorado y una frase central como esta:
“La propina no es para reponer vajilla, es el reflejo del servicio bien dado.”
— Luis Manuel Rivera – PowerPeople