Por: Luis Manuel Rivera
Más allá del costo por reserva, depender excesivamente de las OTAs genera tres vulnerabilidades estructurales para el hotel:
– Pérdida de la relación con el cliente: cuando el huésped reserva por Booking.com, sus datos quedan en manos de la OTA. El hotel recibe los datos mínimos de la reserva, con acceso limitado a información adicional del huésped. Sin datos propios, la fidelización queda fuera del alcance del hotel.
– Dependencia algorítmica: el posicionamiento del hotel en las OTAs depende de algoritmos que premian la participación en programas de descuento (Booking Genius, Expedia Member Prices), las tarifas más bajas y las políticas de cancelación más flexibles. El hotel que no participa en esos programas tiende a perder posicionamiento; el que participa acepta condiciones que comprimen el margen.
– Riesgo de concentración: tener el 70% o más de las reservas en 1 o 2 canales es un riesgo operativo real. Cualquier cambio en el algoritmo, en las condiciones de contrato o en una política de comisiones puede afectar la ocupación de forma significativa.
